40 BARROTES

“Horas y litros

 

Mira a tu alrededor, ¿cuántos barrotes puedes contar? ¿Cuántas rejas, físicas o no, jalonan tu existencia? Estos asturianos quisieron hacer un recuento. Un inventario de lo represivo y depresivo que había en sus vidas. Una forma de etiquetar al enemigo. Un barrote por cada uno…

Sin embargo la tarea pronto les desbordó. Para empezar a combatir, 40 Barrotes negros y claustrofóbicos se les antojaron más que suficientes. Y decidieron parar ahí. También les pareció un buen nombre para su proyecto. Y decidieron quedárselo. El siguiente paso, igualmente difícil, era burlar esos barrotes. Lo intentaron de mil formas. Probaron a a embestirlos, a limarlos, a ignorarlos y hasta a pintarlos de colores. Pero en vano. Ellos seguían ahí, inmutables y engreídos.

Hasta que un día cambiaron la táctica y empezaron a roerlos poco a poco. A masticarlos con saña y sin prisa, casi saboreándolos. Pensaron que, si los digerían bien, luego quizá pudieran escupirlos como canciones. Funcionó y, al cabo de unos meses, se encontraron con 11 temas como 11 sibilantes espitas. Todo un muestrario de válvulas de escape sonoras que dio forma a lo que hoy es su primer disco. Homónimo, por supuesto. No cabía otro título.

Alguien dijo una vez que los poetas no se avergüenzan de sus vivencias sino que las explotan. Debe ser por eso que, antes de que esas vivencias les hicieran reventar de ansia y rubor, estos cinco músicos se han sacado de la manga un álbum con cierto aroma terapéutico. Un trabajo que, tirando de ese poso amargo del resignado inconformista, recoge plañidos desde la cara gélida del desamor; alaridos de autoafirmación, rabia y hartazgo; historias susurradas donde el protagonismo se lo llevan los perdedores; relatos exprimidos de días y noches a solas con la ciudad, las sustancias y las mujeres. Una colección de inexpresables sentimientos que, expresados de cualquier otra forma, quizá costase despegar de los dientes.

Todo esto 40 Barrotes te lo entregan envuelto con mimo en unas guitarras rabiosas, urgentes, donde hacen pie unas melodías bien trabajadas y te lo rematan, además, con un vistoso lazo de textos color poesía. En resumen, un disco de rock para todos aquellos que creían que ya no les gustaba el rock. ¿Y tú? ¿Qué haces cuando te sientes enjaulado? Te recomiendo darle una oportunidad a este disco. A lo mejor a ti, como a ellos, también te resulta útil…